Leo el artículo sobre el mensaje navideño del rey, me hago una opinión..., sin acritud, y cuando voy a expresarla al final del mismo, en el lugar correspondiente, que tienen todos los artículos de esta página de noticias, descubro, oh! sorpresa, que no es posible, el archiconocido "opina sobre esta noticia en el debate.com" no está, no aparece. Y yo venga a darle a la rueda del ratón como un poseso, pensando que se ha roto el chisme. Hay que joderse, no es el ratón, ni siquiera el mouse, es que no se puede opinar sobre esa noticia, mire usted.
Voy a contestar por tanto al final de este artículo de las vacas locas, por parecerme que es el que más se relaciona.
El discurso del rey en la forma es correcto, está bien escrito, felicidades al negro. Si además lo doblara Jose María del Río, quedaría perfecto.
El problema es de contenido. El discurso demuestra que las palabras son gratis y fáciles de usar. Pero decir que existe un problema, no basta para solucionarlo. Ni siquiera se soluciona, cuando además se añaden, y en esto se moja bastante el monarca, con dos cojones, frases que indican la necesidad de mejorar esto o aquello, que hay que poner más empeño en fomentar la ley tal para resolver una papeleta; o que la política tal o cual debe cambiar para que sean mejores las condiciones del desgraciao de turno. Eso, queda de rechupete, pero dios proveerá.
Los gobiernos occidentales, y España es un claro ejemplo de ello, se dedican casi exclusivamente a la política económica, que representa el caballo de batalla del supuesto éxito administrativo, en términos políticos, de un país. Pero el asunto, no sería tan grave, de no ser porque el pastel monetario se lo reparten unos pocos, que son los de siempre. Y porqué además la tendencia no varía, sino que, muy al contrario, y con este gobierno todavía más, sigue un camino claro y conciso, a saber, que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres claro, cada vez más pobres y más tontos, que esa es otra.
Nuestro monarca, debería entender, que la situación estructural, que no cuyuntural como dicen, de algunos de los asuntos problemáticos que nombra en su discurso, como la pobreza, el paro, la inmigración, etc. Es el reflejo de una política económica sin posibilidades para aquellos que no cuentan con los recursos que exige la sociedad burguesa, en función de la cual se fomentan la mayoría de las decisiones capitalistas.
Vivimos en una sociedad que depende económicamente de la desgracia de muchos, ya sea en este país o fuera de él. El rey, en su discurso, tendría que hablar del desarrollo sostenible, y de la globalización, y hacerlo de forma objetiva, y quien sabe si al final del mismo, no presentaba su dimisión como rey, o hilando fino, incluso como español.
Porque no es suficiente, a mi parecer, y mucho más cuando se trata de aquellos que tienen cierta responsabilidad; Y que además viven del pecunio estatal, que pagamos todos, porque en eso si hay democracia y de la buena. No es suficiente, repito, con una declaración de buenas intenciones. Ni siquiera la defensa de la constitución, o monarquía constitucional, términos absolutamente antagónicos, debe significar un rasgo legitimador del virtuosismo del cargo, en este caso de jefe de estado.
Son tiempos ambiguos los que vivimos, donde la libertad de expresión y la democracia, que no deberían cuestionarse, se toman como el logro de algunos, en cuya defensa se oculta la amenaza velada de que su mantenimiento y hegemonía, es patrimonio de unos cuantos perdonavidas, que no obstante, se guardan el derecho de aniquilarla si sus intereses no son respetados.
No hay en la actualidad nada que legitime o justifique el cargo de rey en una sociedad que se presupone moderna. Y en esto deberían tomar ejemplo de la iglesia, que elije democráticamente a un papa y no es un cargo heredado como se esperaría de una institución tan conservadora. No hay además posibilidad de mantener una momarquía que se opone, e incluso se "o pene" en su misma exencia a la democracia que se empeña en defender.
Espero que no se empiece a criticar a la monarquía cuando aparezca, al azahar claro, un rey sinvergüenza, ojalá y nos volvamos listos mucho antes.
Murcia, Diciembre del 2003
Menos mal, que suerte, al fin un poco de cordura. La iglesia como siempre, que haríamos sin ellos, nos traen la solución. Era tan fácil!, estaba tan cerca!, pero nadie la vió. Pero la Iglesia si, porque para eso tienen a esas eminencias, y esas excelentísimas; que si, que parecen travestis con esos trajes de colorín y esos gorros que les cubren la calva, claro que sí, pero eso son prejucios de cuatro ateos hijos de puta.
La Iglesia nos ilustra, nos abre los ojos, nos aclara la vida. Ya se acabó el problema del sida, y solo hay que ser castos, solo eso. Qué ciegos estaban esos africanos, sin nadie que les dijera lo que tenían que hacer. Además, ser castos tiene muchas ventajas, amén de las inherentes al alma, por la virtud que supone mantenerse puros y puras, y más para las mujeres, todas vírgenes como la mismísima maría. Pero sobre todo las ventajas materiales: La castidad se puede practicar a plena luz del día, delante de los demás; un beso en la frente, una mano al hombro, una mirada, y lo bonito que queda, y lo romántico. Mientras que, los fornicadores buscan sitios ocultos, una cueva, un lugar lúgubre y frío donde dar rienda suelta a sus más bajos instintos, como animales, como aliñañas en celo, como marranos.
Otra ventaja, a mi parecer la mayor de todas, es no tener hijos, con el ahorro subsiguiente, por no hablar de las molestias que causan esos pequeños cabrones, que a su vez se convertirían en fornicadorees compulsivos como sus padres; no pudiendo además negar el mal ejemplo por ser prueba irrefutable de su misma existencia. Por lo que, el casto, mata dos pájaros de un tiro, a saber, el pájaro que son los hijos, y el pájaro propio, o sea, el pajarito, es decir, la polla.
Ya se acabó, ya pueden replegarse las ONGs, esos médicos sin fronteras, con sus preservativos, símbolo del vicio y la grosería, con sus manuales sobre sexualidad, atentado directo al pudor y a la decencia, vergüenza de la tradición cristiana, apostólica y romana. Que se vayan, que recojan sus bártulos, ya nadie los necesita.
Hablará la ciencia, esa blasfemia continua, propia de la época degenerada en que vivimos. Explicarán digo, que el hombre es fornicador por naturaleza, que no por casualidad existen en el mundo seis mil millones de personas. Nos hablaran esos herejes, de la condición de ser humano, como ser sexual. Pero porque no escuchan a estos místicos, a estos santos, a estos hombres dechados de virtudes, abnegados, sufridores, onanistas, cualquier cosa para no pecar, lo que sea.
Volvamos nuestra mirada a esta institución casta y beatífica, guardiana de las más finas virtudes del hombre. Redentores del alma, herederos del paraiso, y demos un paso más. Hagamos un mundo sin sexo, sin mujeres, incluso sin hombres, de castidad perfecta, de virtud infinita. Un mundo de almas puras y castas, un mundo perfecto, donde no exista el sexo, ni el sida, ni nada. Hagamos un mundo de fé, de castidad, de pureza. El mundo de Yupi.
Murcia, Abril del 2003
He recibido el siguiente correo:
"La película ? Corpus Christi ? se va a exhibir entre Junio y Agosto.
Estapelícula tan aberrante está programada para estrenarse en América esteaño, y muestra a Jesús y sus discípulos ¡como homosexuales!. Ya ha sidopresentada en teatros, como obra teatral, por algún tiempo. Se titula ?Corpus Christi ? en latín, lo que en español significa ?El Cuerpo de Cristo?.
Setrata de una repugnante burla de Nuestro Señor. Pero nosotros podemoshacer una diferencia. Por eso te estoy enviando este e-mail a ti. Sireexpides este mensaje a tus contactos, quizás podamos evitar que estapelícula se exhiba en América, o aún en Africa . O quizás podamosreducir el número de personas que la puedan ver.
Defendamosaquello en que creemos y detengamos esta burla de Jesucristo, NuestroSalvador. ¿Cómo nos vemos como Cristianos? A pesar del riesgo demolestarte, te estoy enviando este mensaje pues creo que lo apreciarás.Por favor, ayúdanos a evitar tales ofensas contra Nuestro Señor."No suelo hacer caso de este tipo de mensajes, los elimino directamente, pero haré una excepción:
No tengo nada en contra de los homosexuales, ni a favor, me son indiferentes, lo mismo que me resultan indiferentes la mayoría de las personas que libremente hacen su vida sin molestar a los demás. Sin embargo, si que estoy en contra de los fachas reaccionarios que constantemente quieren controlar el mundo en que vivimos, seguramente porque les da miedo perder sus privilegios, o porque tienen algún tipo de trauma-tontuna psicológico que les lleva a resistir los cambios del mundo, de la vida y de la evolución, que por suerte, se suceden a pesar de ellos. Porque de lo contrario, todavía estaríamos con la inquisición dando por culo, (sin mariconadas claro).
¿Qué hacen una película de Jesucristo y los apóstoles en plan vitorio y mosquino que te fulmino tipo locomía pero sin abanicos?, en primer lugar, supongo que será como las procesiones, que va a verlas quien quiere (de momento al menos...), y en segundo lugar: me parece mejor una película que no deja de ser ficción, que los curas pederastas (además de hijos de puta) que se lo hacen con niños, hijos precisamente, de los que se soliviantan con este tipo de cosas, quienes seguro apoyarán este mensaje que yo critico.
Además de ateo y verde, (lo de rojo ya no se lleva), soy anticristiano, anticonservador y anti todo lo que huela a derecha retrógada, reducto de analfabetos bobalicones que siguen considerando que el culmen de todo lo conocido, son las cuatro ideas que en su día y aprovechando las circunstancias se incrustaron a fuego en el imaginario colectivo, alimento de masas, cuyo control se hacía así mucho más eficaz, ideas que, andando el tiempo, no han demostrado ni tener razón, ni beneficiar a nadie, a excepción, claro está, de los beneficiarios de siempre, que aprovechan para salir ganando, todavía más.
Si supieran leer, los que votan a la derecha, van a misa y defienden los credos estupidos de los bienpensantes, sabrían que la religión cristiana llegó a esta tierra en un tiempo donde podía tener, o no, sentido, pero tal y como si ahora nos intentaran vender el islam, cosa que haría que a más de uno se le pusiera la cara lívida de pura indignación, lo que no deja de tener su gracia, para mí claro.
Religión por interés, que siguió y mandó por interés y que continúa por el mismo motivo. En algún sitio hay que recoger la estupidez humana,y de alguna forma se tiene que gestionar para que produzca beneficios, la religión cataliza tanta estupidez como un saco roto, con su fórmula perfecta, simplona y reconvertida las veces que haga falta. La misa se da en latín, en arameo, y hasta en árabe, y se reparten ostias para todos, faltaría más.
Espero que hagan muchas películas de este tipo, o del que sea, espero que sean buenas películas, espero que los fantoches travestidos, con su gorro de seda, sus bandas de mismundo, sus collares de crucifijos, sus anillos, túnicas, y demás bagatelas coloridas se queden en el vaticano, donde nadie, que yo sepa, va a meterse con ellos, ni a quejarse de tanto desfile, de tanta iglesia, ni de tanta parafernalia pontificia.
En cuanto a la figura de jesucristo, qué derecho tienen a reivindicarla como si fueran los guardianes, los defensores, los herederos..., si jesucristo pudiera opinar, estaría de acuerdo con esta películas, y además sería ateo y verde y seguramente rojo.
El los comienzos del año 2004, el lider de IU Gaspar Llamazares, comenzaba la campaña electoral abogando por la izquierda plural y el axioma de que "otra españa es posible". Pedía el voto libre ante los cantos de sirena del mal llamado voto "útil".
Estaba candente la tragedía del "Prestige" y amenazaba a la derecha con que iban a recibir una lección de los votantes. En su excesivo optimismo, llegó a decir (textualmente): "nuestra campaña está dirigida a la gente que piensa".
Como respuesta a este artículo: un amigo y yo mismo, escribimos este par de textos que aparecieron el el anterior foro del gato callejero (ya extinto) y que recupero ahora para este nuevo blog del mismo nombre por varias razones, a saber: por el obvio interés cultural, faltaría más, porque entronca con lo ocurrido en las últimas elecciones cuatro años después, porque lo he vuelto a leer y me hace gracia y como soy generoso me gusta que se rían los demás, y porque me da la gana, y esta última anula a las demás.
elgatocallejero
El filósofo, intelectual y analista político apodado Anatoli K. escribió:
No soy socialista (lo de socialista es un decir) ni mucho menos pepero, pero Llamazares está demasiado ilusionado con esta sociedad española que no da para tanto. Suponer que la gente se acuerde del Prestige o de Irak cuando vota es una presunción que el pueblo español no merece aún porque no ha demostrado madurez política a lo largo de su no ya tan corta historia democrática (es un decir).
Ya lo demostramos cuando se produjo un vuelco de opinión en intención de voto cuando aquello de la OTAN. Fue cosa de una excasa semana y ocho millones de personas cambiaron de opinión, o por lo menos eso nos han hecho creer.
Luego, más recientemente, muchos españoles salen a la calle contra la guerra y en Galicia con lo del Prestige. Se celebran unas autonómicas en pleno conflicto con el gobierno y...más de lo mismo. ¿Que le hace pensar a Llamazares que hemos aprendido alguna lección? Yo, particularmente, no lo entiendo. Si la mayoría de izquierdas de este país se aglutina en el PSOE, como así es, estamos listos.
Y es qu no es posible qu en tan pocos años haya cambiado esa masa social que negaba lo evidente en la bochornosa última etapa felipista. Menudo relevo. Ahí tenemos las mismas vacas sagradas y ayatolás del partido dirigiendo sus comunidades como si de sus cortijos se tratara. Barones les llaman y no he oido a ninguno levantar la voz contra esa denominacion que a mi juicio es elitista. Y es que las formas son importantes, no por ellas en sí, sino por la información que nos da sobre el propio concepto que de sí misma tiene la persona. Por principio, siempre dudo de la integridad de una persona que se hace llamar Su Majestad, Excelentísimo y... Barón.
Resumiendo, que no da para tanto esta sociedad como para ser tan optimistas. No comulgo con la opinión tan extendida por los políticos de que su misión en la vida es dar ilusión a la gente. Para eso ya tenemos a David Coperfield y Rocco Sifredi y al Papa.
Claro, tambien hay que entender que no se puede subir uno a un púlpito a espetarle a la gente que es gilipollas, aunque creedme si os digo que esa persona tendría mi voto incondicional, aún siendo yo concurrencia en su mitin.
P.D. Puedo saludar? A Uhmano y Patrik sueis.
Y elgatocallejero añadió:
Estoy de acuerdo contigo, estimada anatoli, y por tanto, todo lo que voy a decir a continuación carece de sentido y solo es una pérdida de tiempo y de energía, más o menos como le pasa al lider de iu con sus discursos.
Gaspar Llamazares, ante el panorama de ignorancia y borreguismo nacional, tira por el único camino posible, esto es, justo por el de enmedio. El de la ilusión en que se produzca un cambio, un giro a la razón. O eso, o recoge los bártulos y se cierra el negocio político de la izquierda.
No he leido el discurso, ni falta que me hace, porque me lo puedo imaginar perfectamente. Hablaría, otra vez, del prestige y de la guerra, y de la mayoría de izquierdas. Falsa mayoría a mi parecer, más falsa que un billete de cincuenta euros con la foto de aznar. Porque a estas alturas, oir que el pesoe es de izquierdas a mi me provoca una diarrea del copón.
En cuanto a lo de prestige y la guerra, Llamazares se equivoca de nuevo, porque son cosas que no se defienden o se rechazan con pegatinas, sino con mentalidad. Y la mentalidad o el caracter, la inteligencia o un pensamiento constructivo y sin prejuicios no se fabrica en cuatro dias. Porque una cosa son los sentimentalismos baratos para quedar bien. Típicos de los ways y los cerosietes, que se indignan tantísimo con la invasión de un país y el sufrimiento de tanto probre niñito lindo y luego se les llena la boca de plumas diciendo lo modernos y vanguardistas que son. Viviendo entre nuevayork y paris se mua. Inaugurando exposiciones de arte (megaestafa al 99% o más) moderno. Y presumiendo de vestir con zapatos chulipiruli de manolo blaningcomocoñosediga y trajes de armani y vitorio y luchino que te fulmino. De los cuales en este país estamos más que servidos. Y otra muy distinta tener una visión general de las injusticias de este putomundo, pero de una forma clara y sin complejos. Ni españoles solidarios de un dia ni ostias santas.
En los días de recogida de los vertidos del prestige, leo, verbigracia, que miles de jóvenes y jóvenas solidarios, sacrificaban sus vacaciones para ir a recoger chapamierda. Pero que la recojan no significa que estén en contra de ella. Muchos, son votantes del pp y lo seguirán siendo por mucho que vieran el desastre de cerca. Por una sencilla razón, porque el bemeuve y el golfgetei todavía, que yo sepa, no funcionan con agua. Y a pedales se suda y eso no es glamuroso, y además se estropean los zapatos de agata ruiz de la prada, esposa de ese mito sexual, pedr-o j.ete ramirez..., dicho sea de paso. Por no hablar de los que se lo pasarían juerga va y juerga viene. Soy solidario y tal, salgo en la tele y además hago lo que hace todo el mundo, o sea lo que está de moda. Y estos, van a votar al Llamazares enseguida, te lo digo yo.
Podría extenderme y explicar todo aquello de la revolución, de la falta de valores y de solidaridad de la buena, que se necesita un cambio de mentalidad, la revolución social, la vuelta de los intelectuales, etc. Pero se resume rápidamente con una frase de mi abuela: hay que pasar más hambre. Los votantes potenciales, auténticos de la izquierda, los únicos a los que Llamazares puede dirigirse sin que lo ridiculicen, son un porcentaje mínimo. La solidaridad se cuenta por el número de pegatinas y lazos de colores que se cuelgan los transgresores de turno. Pero cuando aznar dice "españa va bien" a algunos se le erizan los pelos del culo de puro gusto.
Llamazares tendría que dar un solo mitin, multitudinario. Anunciar una actuación de bisbal con el papa de telonero pa llenar las gradas a tope. Y explicar el panorama sin adornos, poco echo y chorreando sangre. claro y conciso. Realista. A cada cual lo suyo. Y después mandarlos a todos a tomar mucho por culo, sacársela en el escenario junto a bisbal y al papa y mear a los de las primeras filas mientras presenta su dimisión. Esa es la única forma de preservar vivo el espíritu de la izquierda; al menos, por ahora.
Precisamente lo que necesitan los indigentes son golosinas, para que las caries de los dientes estén bien contentas, y luego con el sistema de salud pública tan excelente que tenemos se los vayan sacando uno a uno. Confío que para entonces tengamos un bautizo o comunión real con excedentes de potitos.
Para mí que los príncipes, perdón, sus majestades los principes de bekelar, no tienen la conciencia muy tranquila. No se explica que vayan regalando tartas a los pobres. No es posible que se acuerden de los pobres, si lo hicieran, no podrían dedicarse a lo que se dedican; a saber, a no dar un palo al agua, a vivir del cuento. Y lo que es peor, a vivir del protocolo.
La historia nos enseña, entre otras muchas cosas, que el pensamiento moderno ha ido influyendo decisivamente en la construcción de los estados actuales, caracterizados sobre todo por una estructura basada en el individuo como parte de la red social. El sistema educativo nace como respuesta a las necesidades de cada uno de nosotros para formarnos como elementos útiles a la sociedad. Pero también como seres pensantes y autosuficientes, capaces de cuestionarse todo aquello que afecta a sus vidas, desde lo más nimio a lo más complejo. El ser racional no nace de la mera existencia. Tener capacidad de raciocinio no significa necesariamente ser racional.
La sociedad actual, y el individuo en particular adquieren los conocimientos en función del sistema capitalista, que no necesita de las humanidades para su perfecto funcionamiento, sino más bien todo lo contrario. El prototipo de ser humano moderno y competente laboralmente hablando y por ende elemento del mercado activo desde el punto de vista económico, no es un individuo razonable, o éticamente formado. El éxito se mide en términos de mercado, y el exitoso o competitivo es aquel capaz de producir los mayores beneficios económicos.
Si el sistema capitalista se apoya en unos pilares financieros tan sólidos en términos monetarios, que incorporan el libremercado y el liberalismo económico como elementos demostrativos de su buen funcionamiento, es porque existen países pobres o en vías de desarrollo que ambicionan incorporarse como sea a dicho sistema, aunque para lograrlo se vean obligados a empeñar su esfuerzo y su vida en aquellos puestos de trabajo que las sociedades del bienestar detestan. Empleos que nadie se plantea como posibilidad laboral. Nadie excepto los inmigrantes, que, además de resultar baratos, ocupan un escalón poco relevante, pero absolutamente necesario para el perfecto funcionamiento del complejo mecanismo de la sociedad industrializada, altamente cualificada y mercantil que dominan los elementos privilegiados.
Nos hemos acostumbrado a ver a los indigentes, a los pobres, la mayoría extranjeros, como elementos que distorsionan el bienestar social. La falta de sentido ético e incluso estético, hace que veamos la pobreza como un fracaso; y la riqueza como una virtud. No nos paramos a contemplar las circunstancias de riqueza o de miseria. No criticamos a los poderosos, porque no cuestionamos su valía o situación, sino que, muy al contrario, el sentimiento dominante suele ser de envidia o admiración, o tal vez ambas cosas al mismo tiempo.
La historia nos enseña situaciones de tiranía, de poderes absolutos incuestionables e inviolables. Todos nos indignamos con los abusos de poder de aquellos reyes y nobles, generales y gobernantes todopoderosos que hicieron de la sociedad en que vivían un feudo particular donde impartir injusticias a diestro y siniestro sin sufrir ningún tipo de castigo o condena por ello.
En la sociedad actual, tenemos el derecho y el poder, al menos ético y personal, y también expresivo, de luchar contra las situaciones injustas que nos rodean. Nos regocijamos de nuestros logros sociales, de la democracia, de la libertad. Pero no sabemos usarlos. Somos el producto histórico de siglos de injusticias, de revoluciones y sacrificios de gentes con el sentido ético que tanto admiramos. Y sin embargo, muy pocos critican a los todopoderosos y privilegiados actuales. Vívimos en una sociedad complaciente, envidiosa e injusta, falta del profundo sentido solidario catalizador de las decisiones humanas justas e igualitarias. Por eso tenemos que vivir situaciones ridículas y anacrónicas como esta boda. Situaciones que son propias de aquellos siglos pretéritos. O de países que actualmente soportan el peso de la tiranía gubernamental que tanto criticamos.
Las decisiones más importantes no son producto de la casualidad, ni de unos cuantos bienpensantes que a lo más que pueden llegar es a aprobar una lista de derechos humanos que luego no se cumplen. La decisión última de justicia e igualdad la tenemos todos. Solo una sociedad madura, razonable y ética puede rechazar los vestigios últimos de la herencia más absurda y vergonzosa del pasado.
Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos.
Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, puedan parecernos extraños a los demás. Se que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Se también que muchas de sus costumbres, como la exhibición publica de imágenes de torturados, pueden incomodar a ciertos sectores de la población más sensibles (como los homosexuales o los cirujanos plásticos).
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrán argumentar que un matrimonio entre católicos no es unmatrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religiosoante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.
También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el que dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra solo en las familias católicas y que, dado que no podemos
meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente donde mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que me respondan con exclamaciones del tipo de: "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".
Veo este tipo de criticas y respondo que: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre con los hijos de informáticos o de homosexuales), ante esto ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás y que po tanto deben gozar de los mismos derechos.
Pese a las opiniones de otros muchos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo quedebería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.